martes, 26 de enero de 2010

AD BELLUM


Ahora, en este preciso instante me siento o me imagino como un monje sentado en un scriptorium, sito en un remoto monasterio franco del cual, hoy, lo más probable, no quedan ni las ruinas. Mis manos están manchadas con tinta y la pluma de ganso que empleo necesita ser afilada por enésima vez en el día... Mi mente trama estas alucinaciones o sueños porque, según dicen muchos de mí y de mis compañeros, poseo un espíritu medieval incontrovertible, inflexible, que no menguará a través de los años.


¿Qué más inflexible que el acero? Se me viene de pronto a la mente. Y dado que mi espíritu es medieval, cuando practico con mis compañeros tal y como hacían, de seguro, los guerreros que defendían a los países(o a sus señores) hace mil años atrás, no me siento como un practicante de esgrima medieval o de combate del medievo. Me siento un hombre de aquel entonces, en mis compañeros veo camaradas que me acompañaran en la vida y, es posible, también en la muerte. Muchos nos creen niños grandes y quizá lo somos, como los hombres de aquel entonces. ¿Acaso no eran gente muy ingenua? Hicieron guerras en nombre de Dios, creían que bastaba una fe ciega en Dios para no ser condenado o que se podía adivinar qué personas eran brujos o hechiceros mediante el simple método de contar cuántos lunares tenían en el cuerpo.

¿Qué más inflexible que el acero? me pregunto, una vez más. El espíritu, pienso de pronto. No es que lo sea siempre pero puede llegar a serlo. La convicción firme de que algo es bueno o malo, normas morales o éticas respaldadas por la práctica, "alzar la espada -por último- pensando en quién se va a salvar y no en quién se va a herir". ¡Sí! Es el espíritu caballeresco, el mismo que puede ser motivo de mofa en estos tiempos, cuando la ingenuidad es pecado, sí, ese sí que es más duro que el metal.



Y bueno, nuestras armas, brazos, piernas, cuerpo, cabeza... procuran respaldar la fuerza de nuestro espíritu. Amigo o amiga mía, si lees esto y sientes que no son sandeces es porque tienes un espíritu como el nuestro. Aventúrate en el mundo del combate medieval, de su literatura, música y tradiciones. Comprende qué se siente sostener un arma y luchar con total control. ¿Quién dice que los hombres medievales eran bárbaros sin técnica? Como que la esgrima moderna deriva de los fechtbuch alemanes de la tradición de Liechtenauer (el padre casi mítico del combate medieval alemán) y los tratados italianos que expandieron el arte (Fiore de Liberi y Filippo Vadi). Había técnicas de juego largo y juego corto, métodos, teorías de distancia, mesura, tiempo verdadero y tiempo falso, golpes secretos como el furioso o el cruzado, guardias, lógica de combate según el arma y el oponente, ejercicios para ejercitarse en solitario o en grupo...Y eso es lo que tratamos de aprender y enseñar. Ad Bellum recién tiene un año y podemos decir que nuestro amor por el medievo es más fuerte que nunca.


Puesto que la vida en sí es un combate constante me despido del lector en los mismos términos que un practicante de este arte radicado en España (perteneciente a la asociación Baucan) utilizó:

¡Buen combate!

Daniel Guerrero Aguirre "El monje"
Maestro de Armas de la Schola Ad Bellum

2 comentarios:

  1. Zekk, el de los lentes oscuros redondos.11/10/10, 8:55 p. m.

    "¿Qué más inflexible que el acero? me pregunto, una vez más. El espíritu, pienso de pronto."

    También lo creo, por eso buscare las formas para particiar en cada practica que se de.

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  2. Zekk, agradecemos tu comentario. Si realmente estás interesado puedes escribirnos a ccem.ad.bellum@gmail.com o en todo caso considera que las prácticas son todos los domingos en el centro del campo de marte de Lima, desde las 5 y media de la tarde... con todo esto, eres peruano? XD--- Danath el Monje

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